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Las actividades de operación, que en 2008 fueron generadoras netas de efectivo y produjeron
un superávit de ¢403.815,7 millones, se convierten en 2009 en utilizadoras netas de efectivo,
produciendo un déficit de caja de ¢99.563,5 millones. Esto se debe, tal y como lo señala el
Informe de Tesorería, a la fuerte caída en la recaudación de ingresos tributarios producto de
la crisis financiera internacional, aunada a una política, por parte del Gobierno, de sostener
el gasto a pesar de esa caída en los ingresos, como estrategia de blindaje frente a la crisis. Es
así como mientras que por una parte los ingresos de efectivo de las actividades de operación
se reducen en un 5,1% de un año a otro, las salidas de efectivo de esas mismas actividades
se incrementan en un 18,8%.
Como contrapartida de estos movimientos, un efecto contrario y compensatorio se observa
en las actividades de financiación, que de significar una salida neta de efectivo por ¢416.705,0
millones en 2008 pasaron a generar una entrada neta de ¢165.495,1 millones en 2009,
variación que se explica en su mayor parte por el incremento en la utilización neta del crédito
interno, mismo que a su vez queda reflejado en el aumento en el saldo de la deuda interna
del Gobierno Central en 4 puntos porcentuales del PIB de un año a otro.
Gestión de Tesorería
Flujo de Caja.
A lo largo del año 2009 se presentó una disminución considerable en el
volumen de impuestos recaudados –que solo empieza a revertirse en el mes de noviembre–
acompañada de un comportamiento expansivo de gasto corriente como salarios, pensiones,
transferencias y adquisición de bienes y servicios. Esto mantuvo a la Tesorería en acciones de
prefondeo y política de saldos altos para seguridad de liquidez a lo largo del año.
Este comportamiento refleja lo que esta Contraloría ha dado en llamar un fenómeno de
inercia
en las finanzas del Gobierno Central observado durante la época de crisis, que se
caracterizó por una continuidad en el crecimiento del gasto frente a disminuciones dramáticas
de los ingresos corrientes. Los informes del Ministerio de Hacienda reconocen esta como una
política explícita de blindaje frente a la crisis, pero debe advertirse que se trata de una política
que resultaría insostenible en el largo plazo.
Cumplimiento de la autorización de emisión máxima.
El Informe de Tesorería indica que
el monto autorizado para colocar títulos se agotó a finales de septiembre, y que
“…debido a
la aprobación tardía del presupuesto extraordinario implicó el no contar con autorización
presupuestaria para colocar recursos durante parte del mes de octubre, lo cual requirió
algunos esfuerzos especiales que incidieron en un aumento en la participación de las
colocaciones de corto plazo por medio de ventanilla directa OTC con instituciones públicas
para el tercer trimestre del año.”
La Caja Única del Estado.
El saldo global de caja única presenta un crecimiento nominal del
15,7% en el año 2009, ubicándose en ¢323.932,0 millones al 31 de diciembre de ese año,
cifra que equivale al 1,9% del PIB y confirma una tendencia al alza (1,8% en 2008 y 1,6% en
2007). Este incremento se explica tanto por el mayor número de entidades en el sistema
como por el incremento en los saldos de las cuentas respectivas, atribuible a un mayor
volumen de transferencias a instituciones públicas en el presupuesto del Gobierno Central
2009, que en principio son trasladas a las cuentas de caja única. La Tesorería Nacional estima